LA IMPORTANCIA DE COMPARTIR

CARLINMORVA
Una de las grandes cualidades del ser mientras transita en esta dimensión, es el saber compartir, ello involucra que la persona ya ha venido identificándose con lo que representa el avance de su evolución.
El Compartir evita que en ningún momento se manifieste el egoismo, la envidia, todo lo contrario, permite que aflore la comprensión, la bondad, la dicha de dar, felicidad.
Se puede compartir en diferentes formas, proporcionando conocimientos, invitando a las personas en adentrarse en la relevancia, el alcance que genera el conocimiento, lo que ello puede darle paso a la cultura, lo que a la vez puede generar nuevas ideas, acicatear el potencial creativo que todos tenemos. Ayudar a salir de la ignorancia, de las sombras y adentrarse en la luz de la sabiduria.
Se puede compartir con el amor, el afecto proporcionar cariño con aquellos que consideramos importantes en nuestra vida, con quienes nos hemos identificado, seleccionado, y sobre todo si forman parte de lo que va ser nuestra familia. Se comparte sin exigencias y demandas, dado a que el compartir debe estar garantizado con el libre albedrio de hacerlo, sin obligaciones, ni condicionamientos, es espontáneo , nace de lo interno y se disfruta con ello, de saber que aportamos alegría a otros.
Se puede compartir acciones, funciones que el grupo requiere para cumplir una labor, lograr un objetivo, un compartir que debe ser auténtico, liberado de egoismo, de quejas, un compartir positivo que genere climas armónicos.
Desde luego, el compartir involucra emociones, sentimientos que hay que saberlos manejar, de tal forma que cuando ellos se manifiestan y le dan vida al compartir los resultados sean positivos, que dejen en las persopnas alegría, dichas.
Por sùpuesto, que hay que saberlos manejar a fin de evitar en el compartir dependencia, que puede afectar a las personas con quien se comparte, porque si no se esta preparado para ello, puede darle paso al sufrimiento, al apego y el compartir no logra su verdadero objetivo.
En un escrito sobre estos temas Fermin Oyanedel, nos recuerda, que para desarrollar el disfrute debemos saber o ser capaces de compartir el placer de los demás.
Para desarrollar la compasión, por otra parte, debemos ser capaces de compartir el sufrimiento de dicha persona.
Mucha gente cree erróneamente que la vida se reduce a una existencia llena de sufrimientos, sin embargo también es cierto que la vida es una existencia en la que el gozo cobra un papel muy importante.
Lo que realmente resulta bastante tentativo es sentir envidia hacia las personas que consideramos han logrado un grado de riqueza, belleza, salud o poder que nosotros desearíamos poseer.
Lo interpretamos como un castigo hacia nuestra infelicidad, simplemente por el hecho de verlos a ellos disfrutar.
Esto lo que hace es sumirnos aún más en el sufrimiento, sin darnos cuenta que el daño nos lo estamos haciendo nosotros mismos, nos vamos hundiendo en un pozo del que solo podremos salir eligiendo la simpatía como compañero y no la antipatía que tan atrayente nos resulta.
Este mal sentimiento lo conocemos como resentimiento. Este se ha llegado a definir como el veneno que tomamos con la ilusa esperanza de que mate a otro. Pero como es lógico el tiro nos sale por la culata.
Hay que saber alegrarse por los demás, dejando ese sentimiento de envidia o resentimiento de lado, y saber dar la bienvenida a la alegría que deberíamos sentir por la otra persona.
Debemos definitivamente, sentarnos bajo nuestro árbol de sombras en este caminar diario que hacemos y examinar que tan auténtico somos en el compartir, si realmente nos hemos identificado con ello, si lo hacemos espontáneamente, si no nos cuesta colaborar con otros. si hemos originado dependencia, así como también,si no hemos caido en los reproches, por ejemplo ,de decir siempre comparto contigo, pero tu nunca lo haces por mi. Debemos por tanto, sorprendernos en la forma como compartimos.
